Ciudadano Kane

Orson Welles se armó de valor, una troupe de actores desconocidos para el gran público y un guión sin fisuras para contar la historia de un hombre que, a pesar de estar rodeado de tantos flashes, vivió a la sombra de su propia ambición. Aunque años después Welles afirmó que emplear una palabra como hilo conductor de la película fue “un truquito sacado de un libro de tercera de Freud para principiantes”, lo cierto es que la jugada le salió redonda.

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