89º edición de los Premios Oscar

“Factoría de sueños”, “ciudad de las estrellas”, “lugar donde todo es posible”… Tras ciento seis años sentado en el trono del celuloide y considerado la meca del cine internacional, el distrito californiano de Hollywood ha dado – y aún da – para muchos y variopintos calificativos, cada uno más épico que el anterior y acordes, como no podía ser de otro modo, con la espectacularidad y el sentido dramático que tan emblemático lugar exuda en cada una de sus calles, esquinas y bulevares. Probablemente no haya en todo el mundo un espacio urbano tan icónico e influyente como este barrio de Los Ángeles, cuyas creaciones no sólo emocionan, entretienen y hacen reflexionar al público, sino que también marcan pautas de comportamiento estéticas, sociales, económicas e, incluso, ideológicas y religiosas. Y nada como la anual ceremonia de entrega de los Premios Oscar para constatar año tras año el poder de atracción global de ese lugar.

Próxima a la emblemática cifra de noventa ediciones cumplidas, el acontecimiento que llena de talento interpretativo, glamour estético y cotilleos de toda índole el Teatro Dolby pocas veces se ha movido en el terreno de lo anodino y rutinario. Si bien es cierto que nueve décadas es mucho tiempo, y que las ideas transgresoras no siempre son del gusto de todos, raro ha sido el año en que alguna cinta, comentario, suceso o atuendo no ha dado de qué hablar. Pero la cita de este 2017, acontecida el pasado 26 de febrero, ha marcado un año y un después. Por primera vez en toda su historia, los Oscar han sido testigos de un error garrafal en la atribución de un galardón; y de uno gordo, además: el de Mejor Película, otorgado por equivocación a la multipremiada La La Land cuando, en realidad, era Moonlight el nombre que figuraba en el sobre. Una pifia que ha sido por mérito propio lo más comentado de la ceremonia, aunque no el único suceso digno de mención.

¿Queréis descubrir cuáles han sido los demás?  ¡Venid con nosotros y pasearemos entre ellos!

    

Luces y sombras en la “Ciudad de las Estrellas” by ainadv

El domingo pasado tuvo lugar la ceremonia de los pequeños hombrecillos dorados que se entregan anualmente en la “Ciudad de las Estrellas”.

Este año ha estado marcada por la anécdota tantas veces retuiteada y televisada en la entrega de la estatuilla a la Mejor Película, cuando el recordado Warren Beatty, estupefacto e impertérrito, le pasaba el sobre a la ex Ángel de Charlie Faye Dunaway y ésta exclamaba La La Land.

Como explicó el presentador de la gala, Jimmy Kimmel, fue un cúmulo de errores dado que el sobre contenía, al parecer, “Emma Stone. La La Land”, que poco o nada tenía que ver con el premio a entregar. Es más, ella ya había subido a recoger su merecido premio como mejor actriz protagonista por la meritada película.

Sea como fuere, fue un error evitable, por supuesto, pero… ¿De qué hablaríamos si no pasasen estas cosas?

Finalmente ganó Moonlight, como es conocido por todos y no es que no sea merecido, es una muy buena película, pero en mi opinión se le podría achacar la misma coletilla que muchos le cuelgan a La La Land (ganadora moral), “está sobrevalorada”.

¿Por qué no ganó Hasta el último hombre de Mel Gibson, por ejemplo? Es una buenísima película. Quizás las formas del director no acaben de cuajar con los votantes especializados. Cosa que podemos entender perfectamente.

Fences podría haber sido una buena candidata también. Una película protagonizada por Denzel Washington y Viola Davis. El primero no pudo llevarse el Oscar, pese a ser merecido. Es un gran actor y, sin ánimo de entrar en cuestiones personales, entiendo la cara de la actriz Brie Larson al nombrar a Casey Affleck como ganador a mejor actor. Manchester frente al mar es una interesante película, sin embargo, no comparto el criterio de la Academia. De no ser a Washington, habría valorado dárselo a Andrew Garfield.

Ejem, que no os siente mal, soy firme defensora de La La Land, pero Ryan Gosling, aunque nominado, en mi opinión no merecía alzarse con la estatuilla en dicha categoría.

Justa ganadora Viola Davis, previamente referida, una actriz polivalente que lleva años mereciendo el premio. Un dato curioso es que, además del Oscar, ganó el premio Tony y el Emmy por la misma interpretación.

Como actor secundario el ganador fue Mahershala Ali, conocido, entre otros, por su papel en House of cards. Se alzó con el premio por su interpretación en Moonlight pasando a ser el primer musulmán que lo consigue.

En mi quiniela personal apostaba por Dev Patel por Lion o Michael Shannon por Animales nocturnos (¿por qué esta gran película no ha tenido más repercusión en esta gala?).

Como anécdotas curiosas y menos aparatosas que la citada al comienzo de este análisis, mencionar la entrada “como si nada” de un grupo de turistas en el teatro que no pararon de hacerse “selfies” con las celebridades.

Ah, el “photobomb” de Justin Timberlake tampoco pasó desapercibido.

Y eso es todo, el año que viene más y… Esperemos que mejor (que no será difícil).

Una noche para el recuerdo by Borja Pino

Ya han pasado cuatro días desde que la 89º edición de los Premios Oscar llenase de glamour el Teatro Dolby de Los Ángeles, pero las redes sociales todavía arden con comentarios acerca del que fuera el suceso más impactante de los ocurridos en este acontecimiento desde hace décadas: el error de Faye Dunaway y Warren Beatty a la hora de leer el título de la Mejor Película, asignando a la multipremiada La La Land un galardón que, en realidad, correspondía a Moonlight.

En fin. Asumo que habrá quienes quieran lincharme por decir esto, pero confieso que me regocijé cuando tuve conocimiento de que el nombramiento de La La Land respondía a un fallo de los organizadores del evento. No cabe duda de que la cinta de Damien Chazelle cuenta con infinidad de virtudes, pero temo ser parte de ese amplio colectivo que la considera una creación ampliamente sobrevalorada. Si bien su mensaje el capaz de llenar de entusiasmo y esperanza al espectador, no es menos cierto que carece del poso moral, de la trascendencia social y de la osadía artística de Moonlight. Con esta última obra su director y creador, Barry Jenkins, ha elaborado una pieza valiente, desgarradora en su trágica dimensión, pero necesaria para comprender la situación a la que están abocados aquellos a quienes se les niegan las oportunidades más básicas. Un fondo, en suma, mucho más digno de un premio de tamaña envergadura.

Con todo, es una lástima que esa suerte de duelo sustentado en el error entre La La Land y Moonlight, aunque frívolo, haya ensombrecido otro hecho que, si bien no tendría por qué ser considerado extraordinario, sí se debería resaltar a la vista del clima de intolerancia religiosa y racial que cada vez se hace más patente en el globo. Me refiero, cómo no, a la elección de la excelente El cliente como Mejor Película de Habla No Inglesa, y al revuelo suscitado por la ausencia en la gala de su director, el iraní Asghar Farhadi, incapacitado para viajar a Estados Unidos por el veto migratorio impuesto por el presidente Donald Trump. Más allá de las bondades de su criatura – incuestionables y que invitan a disfrutar de ella –, el drama de Farhadi y sus connotaciones político-sociales debería haber alimentado muchas más tertulias y tweets que un despiste con dos sobre sellados.

Más allá de tales anécdotas, la edición de los Oscar de este 2017 ha supuesto el reconocimiento definitivo del talento de dos grandes intérpretes: Casey Affleck y Emma Stone, ambos premiados por sus roles principales en las películas Manchester frente al mar y La La Land. Dos asignaciones muy cuestionadas por el público, aunque, a mi juicio, enormemente meritorias. Y es que obtener el favor del jurado por encima de gigantes como Denzel Washington y Meryl Streep debería ser entendido no como la respuesta a un posible interés de abrir las puertas a las nuevas generaciones, sino como la fehaciente prueba de que los nuevos nombres de la industria llegan pisando fuerte, artillados con un arsenal artístico de calidad y capaces de mantener el tipo en una comparación – odiosa, como lo son todas – con las leyendas del pasado del celuloide.

Finalmente, cabe mencionar que la Academia de las Ciencias y de las Artes Cinematográfica, organizadora del evento, ha logrado este año reconciliarse con la siempre polémica diversidad racial entre los nominados y premiados, puesta en tela de juicio en las últimas ediciones del certamen. Así lo han demostrado nombres como el del ya mencionado Farhadi; el ganador de la estatuilla al Mejor Actor de Reparto, Mahershala Ali, o su homóloga femenina, Viola Davis, ambos afroamericanos. La documentalista Ava DuVernay, nominada en la categoría de Mejor Documental Largo por 13th, cerro ese listado con el que, esperemos, el hacha de guerra de la integración en el cine quede enterrada, al menos, durante los próximos doce meses.

oscar-2017

Y los ganadores han sido…

Mejor Película: Moonlight, de Barry Jenkins.

Mejor Director: Damien Chazelle por La La Land.

Mejor Actor: Casey Affleck por Manchester frente al mar.

Mejor Actriz: Emma Stone por La La Land.

Mejor Actor de Reparto: Mahershala Ali por Moonlight.

Mejor Actriz de Reparto: Viola Davis por Fences.

Mejor Guión Original: Kenneth Lonnergan por Manchester frente al mar.

Mejor Guión Adaptado: Barry Jenkins y Tarell Alvin McCraney por Moonlight.

Mejor Película de Animación: Zootopia, de Byron Howard, Rich Moore y Clark Spencer

Mejor Película de Habla No Inglesa: El cliente, de Asghar Farhadi.

Mejor Documental Largo: O.J.: Made in America, de Ezra Edelman y Caroline Waterlow.

Mejor Documental Corto: The White Helmets, de Orlando von Einsiedel y Joanna Natasegara.

Mejor Cortometraje: Sing, de Kristof Deák y Anna Udvardy.

Mejor Cortometraje Animado: Piper, de Alan Barillaro y Marc Sondheimer.

Mejor Banda Sonora: La La Land, de Justin Hurwitz.

Mejor Canción Original: «City of Stars», de La La Land, compuesta por Justin Hurwitz, Benj Pasek y Justin Paul.

Mejor Edición de Sonido: La llegada, de Sylvain Bellemare.

Mejor Sonido: Hasta el último hombre, de Kevin O’Connell, Andy Wright, Robert Mackenzie y Peter Grace.

Mejor Diseño de Producción: La La Land, por Sandy Reynolds-Wasco y David Wasco.

Mejor Fotografía: La La Land, de Linus Sandgren.

Mejor Maquillaje: Escuadrón Suicida, de Alessandro Bertolazzi, Giorgio Gregorini y Christopher Nelson.

Mejor Diseño de Vestuario: Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de Colleen Atwood.

Mejor Montaje: Hasta el último hombre, de John Gilbert.

Mejores Efectos Visuales: Robert Legato, Adam Valdez, Andrew R. Jones y Dan Lemmon, por El libro de la selva.

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