El crepúsculo de los dioses.

Título original: Sunset Boulevard

Año: 1950

Nacionalidad: Estados Unidos

Director: Billy Wilder

Reparto: Gloria Swanson, William Holden, Erich Von Stroheim, Nancy Olson, Buster Keaton, Cecil B. DeMille, Hedda Hopper.

Reseña y críticas

Adquisición online

 

Joe: Usted es Norma Desmond. Salía en las películas mudas. Era usted grande.

Norma: Soy grande. Son las películas las que se han hecho pequeñas.

Sunset Boulevard es una calle ubicada en Los Ángeles, California, que atraviesa conocidos distritos de la misma como son, entre otros, Hollywood y West Hollywood. En los años 1910 – 1930, solía ser la calle en que las grandes estrellas del cine mudo construían sus opulentas mansiones. Sin embargo, con el declive de éste debido a la reciente aparición en la época del cine sonoro, muchas de ellas fueron demolidas.

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No obstante, Sunset Boulevard es también el título original de una de las joyas que nos regaló el gran director y guionista de origen austriaco Billy Wilder. Muchos le recordaréis por otras obras de su filmografía como “Con faldas y a lo loco” –  recordada recientemente en nuestro blog “Más cine, por favor” -, “Perdición”, “El apartamento” o “Testigo de cargo”. En España el título fue traducido libremente como “El crepúsculo de los dioses”.

Corría el año 1949 cuando Wilder comenzaría a rodar su nueva película, una historia del cine dentro del cine y del aparente glamour de la vida de los estrellas “hollywoodienses”. Para ello se vería rodeado de los actores más adecuados para ello, Gloria Swanson, actriz de gran relevancia durante la época del cine mudo que llevaba años retirada, y William Holden, actor fetiche de los estudios Paramount – encargados de producir y distribuir el film – que en los últimos años, debido a sus adicciones, veía tambalear peligrosamente su carrera. Por si fuese poco, tras realizar las pertinentes llamadas, Wilder consiguió que el actor Buster Keaton y el director Cecil B. DeMille se interpretasen a sí mismos en la película.

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Adentrándonos en la trama, “El crepúsculo de los dioses” relata la historia de Joe Gillis (William Holden), un guionista en paro de unos veinticinco años de edad, que busca sobrevivir en el difícil entramado que conforma la industria del cine en Hollywood. Su sueño es tener una piscina. Precisamente, en una piscina comienza la historia que él mismo nos cuenta a través de su “voz en off”. Será de esta forma cómo averiguaremos cómo, tras detenerse su coche por una avería cerca de una mansión aparentemente abandonada, realiza un viaje al pasado. Desde el momento que Gillis pone un pie en la mansión propiedad de la veterana actriz de cine mudo, ya en franca decadencia,  Norma Desmond (Gloria Swanson), su vida no volverá a ser la misma. Tras ser confundido con un enterrador por el mayordomo de la misma, Max (Erich Von Stroheim), verá una luz al final del túnel cuando Desmond descubra que es guionista y le ofrezca trabajar para ella.

220px-sunset_boulevard_9Según avanza el metraje, podemos discernir dos “universos paralelos” en la vida de Gillis: la opulenta vida que lleva con Norma Desmond, que lejos de ser aquélla propia de un empleado, se asemeja más a la de un “amante consentido”  y en la que vive encerrado en la decrépita mansión de la estrella cumpliendo todos sus caprichos aun cuando esto conlleva la pérdida de su dignidad ­­– baste mencionar la escena en la que le trata como un criado pidiéndole que le traiga un cenicero ante sus amistades­ -; y, por otro lado, la vida feliz y jovial que lleva junto a sus amigos con los que acude a fiestas habitualmente.

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Hacia la recta final del film, observamos cómo la locura de Norma Desmond la lleva a visitar los famosos estudios de la Paramount para visitar al director Cecil B. DeMille, que en aquél momento rodaba “Sansón y Dalila”, con el fin de que dirija la película que ella misma ha escrito y cuyo guión supervisa Gillis. Previamente, nos hemos percatado de que la estrella venida a menos ya no es tenida en cuenta por los estudios, que no se supo adaptar al cine sonoro y que era concebida como una actriz que sobreactuaba y gesticulaba en exceso. Sin embargo, presa de su propio delirio de grandeza, no es capaz de aceptar la cruda realidad permaneciendo enclaustrada en su casa llena de fotos, visionando reiteradamente sus propias películas y respondiendo diariamente a cartas de “supuestos” admiradores que añoran su regreso. Conocemos cómo su mayordomo, Max, es mucho más que un empleado  así como el relevante papel que lleva jugando desde hace años en la vida de Norma. Y, sobre todo, cómo Gillis, pese a conocer la situación y haber tratado de despertarla de su “locura”, no parece ser capaz de poder escapar de la misma.

Si Joe Gillis quería una piscina, cosa que finalmente obtuvo, Norma Desmond quería volver a estar ante las cámaras. Y eso… también lo consiguió.

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El crepúsculo de los dioses”  es, sin duda, una película para saborear, llena de matices, de momentos dramáticos, pero también de situaciones de comedia, si bien, un tanto ácida. Fue una obra controvertida en su época – se dijo que uno de los grandes de la Metro Golden Mayer se encaró con Wilder tras visionarla –, que reflejó perfectamente el mundo del Hollywood de los años 50, de la decadencia de una gran actriz del cine mudo que lucha por rejuvenecer y de la ambición sin escrúpulos del guionista desempleado que se “vende” para tratar de medrar en su carrera.

Todo ello nos lleva a reflexionar: si el Hollywood de aquellos años ya era así, ¿cómo será el Hollywood actual?.

 

 

5 comentarios sobre “El crepúsculo de los dioses.

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  1. Maravillosa película. El cine dentro del cine y el destape más rotundo del orgullo humano. Con los años y la experiencia el ser humano se simplifica y a la vez se engrandece; pero el éxito y la adulación son un gravamen pesado para el normal desarrollo de esa tan natural evolución. Wilder como siempre genial.

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  2. Uno de los grandes clásicos de la historia del cine, sin más rodeos. El papelón de Gloria Swanson como Norma Desmond es legendario, tanto como su actuación. Y el guión de Wilder , sublime.

    Aparte, ver de “secundarios” a Buster Keaton o DeMille es un lujo.

    Lo único que chirría un poco es Holden, está un pelín “anodino”, no digo que lo haga mal -ni mucho menos-, pero podía haber exprimido más al personaje.

    En cualquier caso, visionado obligatorio. Saludos!

    Le gusta a 1 persona

    1. Técnicamente el papel de Gillis iba para Montgomery Clift, pero se conoce que su agente no se lo recomendó y tuvieron que tirar de lo que tenía la Paramount. Es adecuado para el papel en el sentido de que estaba en decadencia manifiesta y por ello se asemeja a la historia que cuenta de desesperación por encontrar su sitio 🙂

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