Los siete magníficos (2016)

Título original: The Magnificent Seven.

Año: 2016.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección: Antoine Fuqua.

Reparto principal: Denzel Washington, Chris Pratt, Peter Sarsgaard, Haley Bennett, Ethan Hawke, Vincent D’Onofrio, Lee Byung Hun, Manuel García Rulfo, Martin Sensmeier.

Reseña y críticas.

Tráiler en español.

Amazon: No disponible. Actualmente en cartelera

“Si quiere este pueblo, tendrá que venir a buscarlo”

Sam Chisolm

Estados Unidos. 1879. La conquista del Salvaje Oeste se encuentra en su cénit; por todas partes proliferan los asentamientos de colonos dedicados pacíficamente a la agricultura, a la ganadería o a la extracción de minerales. Pero esa tranquilidad es desconocida para los habitantes del humilde pueblo de Rose Creek, acosados por un pérfido magnate de la minería aurífera que ansía hacerse con sus tierras para explotar el oro que se esconde bajo ellas, y que no duda en utilizar cualquier método, desde la extorsión hasta el asesinato, para tratar de expulsarles de sus hogares. Hartos de semejantes atropellos, pero decididos a quedarse, los lugareños toman una decisión desesperada: contratar a siete expertos pistoleros para que presenten batalla al malvado empresario. Siete profesionales del oficio de las armas capaces por sí solos de acabar con todo un ejército de delincuentes mercenarios. Siete “magníficos”.

Esos siete hombres de leyenda son los que dan nombre al último western producido por la “fábrica de sueños” de Hollywood: Los siete magníficos, la más reciente creación del laureado cineasta Antoine Fuqua. Una nueva confirmación de que este género, probablemente el más representativo de la industria cinematográfica estadounidense, está viviendo una auténtica “edad de plata”. Tras su época de mayor esplendor, enmarcada entre las décadas de 1940 y 1960, y después de un largo periodo de progresiva decadencia – durante el que Italia y sus spaguetti western tomaron el relevo de un estilo considerado en Estados Unidos caduco y alejado de los intereses de las nuevas generaciones –, desde hace casi treinta años los “indios y vaqueros” han vuelto pisando fuerte. Desde la excelente Sin perdón, del maestro Clint Eastwood, hasta la reciente Los odiosos ocho, con el sello característico de Quentin Tarantino, títulos como Open range, Valor de ley, El tres de las 3:10 o Django desencadenado se han ido sumando a la lista, demostrando que, le pese a quien le pese, Norteamérica es el Salvaje Oeste.

LSM03.jpgPara su nueva creación, Fuqua ha optado por sumarse al carro de los remakes, que tan frecuentes se han hecho en Hollywood de un tiempo a esta parte, y que, salvo gloriosas excepciones, tanto daño están haciendo a la imagen más o menos digna de que gozaba este negocio. Así, el director estadounidense – toda una máquina de hacer dinero desde que obtuviese el Oscar por Training Day en 2002 – ha querido revisar, y en cierto modo rejuvenecer, el clásico del género del mismo título que, en 1960, rodó un John Sturges tocado por la gracia de los dioses del celuloide, inspirado en la también emblemática Los siete samuráis, firmada por el maestro de maestros nipón Akira Kurosawa en 1954. Pero Fuqua no se ha limitado a realizar un simple “copia y pega” de la cinta anterior, ni se ha escudado en el plantel de actores estelares que protagonizan la obra para insuflar oxígeno a un guión pobre y poco imaginativo. Muy al contrario, esta nueva adaptación de Los siete magníficos derrocha entretenimiento, emotividad y talento, y, si bien es cierto que no alcanza el rango de inmortalidad de las criaturas de Sturges o Kurosawa, sí se postula como uno de los mejores westerns rodados en los últimos años.

Gran parte del mérito de esta cinta se apoya en su eficaz reparto, encabezado por Denzel Washington, quien, desde su aplaudido trabajo en Training Day, parece haberse convertido en el actor fetiche de Fuqua. En esta ocasión, el veterano intérprete afroamericano da vida a Sam Chisolm, un implacable cazarrecompensas de oscuro pasado que se erige en máxima esperanza de los habitantes de Rose Creek. En torno a él cierra filas un escuadrón de luchadores curtidos, cada uno de ellos experto en una forma de combate, y que, pese a sus biografías no siempre honradas, presentan en conjunto un buen corazón. La mano derecha de Chisolm es el temperamental Josh Faraday (Chris Pratt), hábil pistolero y mejor jugador de cartas que, como él mismo reconoce, siempre guarda un as en la manga. Junto a él forman el ex-soldado confederado Goodnight Robicheaux (Ethan Hawke), viejo amigo de Chisolm e infalible con el rifle, quien siempre viaja acompañado del inmigrante chino Billy Rocks (Lee Byung Hun), todo un hacha en el manejo de los cuchillos. El proscrito mexicano Vázquez (Manuel García Rulfo) y el veterano rastreador Jack Horne (Vincent D’Onofrio) aportan, respectivamente, la rapidez al desenfundar el revólver y la brutalidad en el cuerpo a cuerpo. Finalmente, el séptimo “magnífico” es Red Harvest (Martin Sensmeier), un joven guerrero comanche tan introvertido y misterioso como diestro con el arco.

lsm02Frente a estos siete pistoleros de leyenda forma el ejército privado del empresario Bartholomew Bogue (Peter Sarsgaard), ambicioso, cruel y mezquino, quien tiene en nómina un verdadero ejército de pistoleros a sueldo, agentes de la ley renegados y criminales de la peor calaña, armados hasta los dientes y que tratarán por todos los medios de que los “magníficos” fracasen en su misión. Pero estos no estarán solos en su batalla contra Bogue y sus sicarios; con ellos lucharán codo con codo los sufridos pueblerinos de Rose Creek, liderados por la bella y resuelta Emma Cullen (Haley Bennett), cuyo marido fue asesinado por Bogue y que ansía justicia y venganza, a partes iguales.

La versión de Fuqua conserva el espíritu y las líneas generales argumentales del clásico del western al que pretende homenajear, aunque presenta no pocas diferencias con él – no hablemos ya del original de Kurosawa, ambientado en el Japón feudal y sin pólvora, sombreros o rostros occidentales de por medio –. El pueblo mexicano fronterizo que ideó Sturges es aquí un asentamiento minero del medio oeste estadounidense, y los bandoleros que comandaba Eli Wallach en 1960 se han transformado en la horda de matones a sueldo de un magnate minero. Así mismo, el grupo de “magníficos” es ahora una representación de las principales razas y etnias que, en la actualidad, conforman la población de Estados Unidos; es por eso por lo que no sorprende encontrar a un afroamericano, a un hispano, a un oriental y a un nativo americano entre los héroes de esta cinta, un detalle que, en sus tiempos, Sturges pasó por alto. Y, aunque bien conocido y justo es el odio internacional que se profesa hacia los amantes del spoiler,  no diremos del final nada, salvo que, en materia socio-integradora, invita a la reflexión y a extraer conclusiones, cuanto menos, curiosas.

Lo que no ha variado ni un ápice ha sido el tono épico y noble, dramático en general, pero con toques de humor, que caracterizó a la película protagonizada por Yul Brynner y Steve McQueen, allá por los 60. El guión es sólido, sencillo en su planteamiento pero rico en el desarrollo de las subtramas y de los personajes, eficaz en suma y recordable en el fondo, capaz de dejar un buen sabor de boca al espectador medio. Y es que la ensalada de tiros y peleas que es este nuevo producto de Hollywood – acción, todo sea dicho, muy bien resuelta, ágil y nada cargante – no impide que al espectador se le encoja el corazón de tristeza, aferre los reposabrazos por pura impotencia ante la injusticia o, incluso, se sienta secretamente satisfecho al paladear el dulce sabor de la venganza. En ese sentido, Fuqua nos deja momentos verdaderamente memorables, como el duelo “indio contra indio” en el saloon, al más puro estilo ‘El último mohicano’, o el ataque desesperado de Faraday contra la ametralladora Gatling que ha estado masacrando a los defensores del pueblo. Y eso por no hablar de los últimos diez minutos, en los que, al fin, se resuelve el drama, y durante los que el público llega a tener que contener el aliento, en espera de que la previsible tragedia se haga realidad.

lsm05¿Y qué decir de la ambientación, un elemento clave para el éxito de cualquier película, pero que, en el caso del western, se convierte en un pilar maestro de su triunfo o fracaso? Realmente se puede afirmar que la puesta en escena es uno de los puntos fuertes de esta obra. Lograda hasta los más mínimos detalles – el vestuario de protagonistas y secundarios es impresionante, al igual que las edificaciones de finales del siglo XIX, la elección de los paisajes o el contexto histórico –, presenta algunos de los tópicos más reconocibles del género, como los duelos entre pistoleros, las ciudades fronterizas, las minas de oro o los indios. Todos ellos en conjunto se aseguran de transmitir una sensación de familiaridad, de movimiento del público por arenas ya conocidas, que ayudan a sumergirse en el relato audiovisual, a relajarse en la butaca y a dejar que los siete héroes transporten al espectador a su viaje por los sangrientos senderos de la justicia y de la venganza.

Con todos esos ingredientes, Fuqua ha sabido cocinar una obra de calidad, con escasas lagunas, y que, sin alcanzar el nivel de calidad de su predecesora, sí convierte a esta nueva obra, aire fresco para los pulmones del eterno western, en una criatura seductora y disfrutable.

3 comentarios sobre “Los siete magníficos (2016)

Agrega el tuyo

  1. ¡Qué ganas de verla! Yo vi en su día la “original” y, para no ser ávida fan del género, me gustó bastante.

    No estoy conforme, sin embargo, con esta nueva era de reboots/remakes de títulos más antiguos, ya sea por rejuvenecerlos, ya sea por hacer una versión libre o modificando ciertos aspectos más acordes a nuestro tiempo. A veces pienso que las ideas nuevas, las historias no contadas aún deben primar sobre esta otra medida – más sencilla y tan aparentemente rentable -.

    Por otro lado, el elenco denota calidad; ya no sólo por el viejo amigo, Denzel, o por el popular en estos días – pronto estará en Passengers y en la segunda de Guardianes de la galaxia -, Chris Pratt, sino que también está ahí un actor que me gusta bastante y al que recordamos, entre otras, por la ya reseñada en nuestro blog, “La Purga”, Ethan Hawke: lo mismo te hace de padre adinerado, de poli corrupto o, como en ésta, de ex confederado.

    Sin ánimo de alargarme más, buena entrada, compañero. Me quedo con ganas de verla y poder reflexionar sobre ese final frenético que dejas entrever en tus líneas.

    Me gusta

  2. No la he visto aún, pero si ya tenía ganas de verla, ahora más. La verdad es que Denzel es garantía de calidad, y Pratt es el actor más carismático que ha salido en hollywood en años.

    Con respecto al western, más que una segunda era dorada -es más bien algo esporádico-, hablaría de una recuperación del género. Y menos mal, porque bien que se lo merecía después de una época muy oscura: es demasiado importante en la historia del cine como para que no tenga películas de nivel.

    Saludos!

    PD: por puntualizar, Fuqua no ganó el Óscar en 2002, fue el propio Denzel Washington. El famoso año de la doble victoria afroamericana (él mismo y Halle Berry)

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Sitio web ofrecido por WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: