El Secreto De Sus Ojos

Reseñas y críticas

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¿Como hizo para aprender a vivir sin ella?

Pregunta Espósito, el personaje protagonista interpretado por Ricardo Darín, a un atormentado Morales, cuyo recuerdo del asesinato de su esposa se erige como el leitmotiv de la obra cumbre de Juan José Campanella.

Aunque la película está ambientada en 1999, la mayoría de las escenas se desarrollan en el Buenos Aires de 1974, momento en el que el caso de la brutal violación y asesinato de una joven es adjudicado a Benjamín Espósito. Así, este antiguo oficial de Juzgado de Instrucción, motivado por la redacción de sus memorias, se embarca en un viaje iniciado 25 años atrás con la finalidad de cerrar, por fin, la investigación que cambió su vida por completo.

El particular descenso a los infiernos de Benjamín permite a  Campanella realizar una fantástico thriller cuya fuerza reside en un guión intachable y un elenco, capitaneado por Darín, que realiza un trabajo impecable. Ambos elementos están tan bien construidos que  la película se sostiene por sí sola, sin necesidad de extravagancias ni peripecias en la postproducción. ¿El resultado? Una película impactante  que arrasó entre el público y la crítica y que se alzó con el Oscar a Mejor Película Extranjera en 2010 entre otros muchos galardones.

Por tanto, ¿Qué tiene esta película que la hace diferente? Una historia  que es fiel a los preceptos del cine noir , en la que un crimen brutal y despiadado sirven como punto de partida de la película y del tormento de nuestro protagonista, Benjamín Espósito. Si bien, El Secreto de Sus Ojos supone una vuelta de tuerca al género, alejándose del glamour de películas de corte similar del viejo Hollywood; los diálogos están plagados de expresiones más mundanas  y rehúyen los ornamentos innecesarios; los personajes hablan con el corazón, sí. Y con las entrañas. Esta (estudiada) naturalidad en los diálogos unida a la química  que se da entre todos los actores acerca la historia al espectador; sus personajes son gente corriente que se ve envuelta en una trama cruel que amenaza con deshumanizarlos.

Otro elemento esclarecedor en el triunfo de esta película es la construcción  tanto de sus secundarios masculinos (Sandoval, el ayudante de Espósito es, probablemente, el personaje más carismático de toda la cinta) como del personaje de Irene, la jefa de Espósito. Aquí Soledad Villamil (a quien muchos apodan la Meryl Streep argentina) sobresale interpretando a una mujer que no se conforma con ser el interés amoroso del protagonista;  fuerte, independiente, inteligente  y terriblemente segura de sí misma, Irene copa un puesto de poder en un mundo de hombres. Este arquetipo femenino es muy reciente, más aún en la industria cinematográfica de habla hispana, lo que hace de Irene un personaje aún más impactante, destinado a quedarse en la retina del espectador.

El Secreto de Sus Ojos es, en definitiva, una película arrolladora que habla de miradas. Es un hecho que éstas son clave tanto en la resolución del caso y en el desarrollo de sus protagonistas. La comunicación no verbal hace de salvoconducto en un film que no es amigo de los finales felices y que huye del romanticismo superfluo para centrarse en todo aquello que no decimos o, mejor dicho, que no verbalizamos. Aquello que suponemos tan evidente que no vemos la necesidad de expresarlo. Todas esas cosas que no confesamos por temor a que muera algo que no dejamos nacer.  Es un cuento plagado de obsesiones y pesadillas donde la lealtad juega un papel clave ejerciendo de patrón por el cual queda reflejada la catadura moral de sus personajes. Personajes que tienen algo de nuestra cotidianidad y mucho de verdadera valentía. Ésa que no sabemos que albergamos hasta que llega el momento de escoger entre lo que es  bueno, lo que es justo y lo que nos es amado.

Todos hemos sido Benjamín, Sandoval, Irene, Morales…en diferentes momentos de nuestra vida. Puede que no hayamos tenido una Olivetti rota y es muy probable que nunca protagonicemos una escena de persecución tan asfixiante y abrumadora como la del partido de fútbol que protagonizan Espósito y Sandoval…pero todos hemos tenido una pasión. Algo que nos sacude, de lo que la vida nos aleja sólo temporalmente porque el alma sigue sus propias reglas en lo referente a la física y la electromagnética. Todos hemos amado y odiado nuestra existencia a partes iguales porque el ser humano, de las pocas cosas que no está exento, es de enamorarse de los pequeños detalles. Esos que mutan, que desaparecen o que nos arrebatan. Todos somos prisioneros de nuestro miedo, de nuestro pasado y de las cosas que otorgamos por habérnoslas callado.

Al fin y al cabo, ¿Quién es capaz de esconder lo que calla cuando su mirada está gritando?

Y en eso, señoras y señores, principalmente, consiste la vida.

“El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios… pero hay una cosa que no puede cambiar… no puede cambiar de pasión.”

Un comentario sobre “El Secreto De Sus Ojos

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  1. ¡Gran comentario, compañera! 🙂

    En mi opinión estamos ante una película con una fuerza visual tremenda que va “in crescendo” de principio a fin, pese a que nos cuenten la historia en un orden cronológico inverso (a través del “racconto”).

    Por mi parte, además de lo ya comentado en la entrada, me quedo con la reflexión sobre la aparente y escurridiza justicia que reina en la historia y el uso (en mayor o menor medida) de la “Ley del Talión”: cómo el viudo herido y maltrecho persigue la justicia de su propia mano al ver que no llega la institucional impartiendo su propia “cadena perpetua”, cómo nuestro protagonista (sin desmerecer al resto, por supuesto) llega a esa conclusión tras hilar muy fino y cómo, quizás alentado por ese mismo desenlace, éste se lanza a conseguir ese amor que creyó inalcanzable años atrás.

    Comentar que el año pasado se hizo un “remake hollywoodiense” de este film con Julia Roberts y Nicole Kidman, entre otros. Vistas ambas, me quedo, por supuesto, con la original, pero he de matizar que en el remake la historia es ligeramente diferente, menos densa, más ágil quizá y con la variable de que la víctima es la hija de una de las protagonistas. Sin muchas pretensiones de igualar en calidad, no desaconsejo verla.

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