La Isla.

Título original: The island

Año: 2005

Dirección: Michael Bay

Reparto principal: Ewan McGregor, Scarlett Johansson, Sean Bean y Steve Buscemi

Reseña y críticas

 Trailer

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¡Buenas de nuevo, queridos lectores cafeteros y cinéfilos! En esta ocasión, os hablaremos de “La isla”, filme del año 2005, dirigida por Michael Bay.

Muchos la habréis visto ya a estas alturas, otros no. Para éstos últimos, esperamos que os animéis a echarle un vistazo y, como siempre, ojo a posibles “spoilers” en los siguientes párrafos 😉

Como ya comentásemos en nuestra primera entrada con “La Purga”, volvemos a estar en una sociedad distópica, en un futurista año 2019 donde la contaminación total ha llevado a que unos pocos deban sobrevivir bajo tierra. Nos encontramos ante un orden establecido totalmente absolutista y controlador en el que nuestro protagonista, Lincoln Seis Echo comienza su día saliendo de un sueño poco conciliador y lleno de pesadillas. Vemos cómo visten, cómo conviven en diferentes áreas del lugar los hombres y las mujeres – el contacto físico está desaconsejado para “evitar conflictos” -, cómo sufren una vigilancia constante – sea ésta a nivel humano con los guardias que patrullan a menudo, como a nivel más “tecnológico” con sus constantes vitales, niveles de sodio o azúcar en sangre, etc. – hasta que, finalmente, atisbamos el que parece ser su objetivo vital: ir a la Isla, el único lugar aparentemente libre de patógenos contaminantes donde por fin podrán ser libres.

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A medida que avanza la película y nos adentramos en la trama, conocemos que, al revés que sus compañeros – o, eso parece al principio -, Lincoln se plantea cosas, piensa y se hace preguntas sobre el medio que le rodea. Lógicamente, en un lugar controlado hasta el más mínimo detalle por el Doctor encargado de su “bienestar”, no pasa desapercibida dicha situación y comienza a investigar más detenidamente. A partir de aquí y, a través de los ingenuos e inocentes ojos de Lincoln, descubriremos que más que una isla lo que hay es un sistema corporativo que fabrica “clones”o productos, como les llaman -, encargados por personas que pueden permitírselo económicamente para tratar de vivir eternamente. “El nuevo sueño americano”, nos dice el amigo de Lincoln. O, mejor dicho, una inversión por parte de ciertas personas que lleva a cabo una empresa privada, amparada y ayudada por organizaciones públicas, al margen total de la Ley y, por supuesto, con el presunto desconocimiento público de las prácticas reales que se llevan a cabo. Baste traer a colación a este amigo, el gran Steve Buscemi, cuando comenta: “que quieras comerte una hamburguesa no significa que quieras conocer a la vaca”.

Poco a poco, se nos muestra cuánto desconocen nuestros dos protagonistas sobre el mundo real por haber estado varios años encerrados en el búnquer a salvo de la supuesta contaminación. A la búsqueda de sus “patrocinadores”, vivirán varias aventuras que les harán conocerse mejor y explorar facetas de su propia vida de las que no eran conscientes. Recordemos que desde que son creados y, entre otras cosas, les inculcan recuerdos y les inhiben los deseos sexuales.

Sin embargo, para su desconsuelo, los patrocinadores no parecen estar muy de acuerdo en ayudarles. Curioso, ¿verdad? No tanto si se piensa detenidamente. Después de todo, son personas que sufren enfermedades y que han pagado una fuerte suma de dinero para tener una cura garantizada a través de sus clones. Que los clones son “de verdad” y piensan, sienten y viven… pues, ¡vaya!, eso no estaba calculado, pero, en fin, una pena… ¡yo lo que quiero es curarme! – Sois piezas de recambio, les habían dicho -. Así es como Lincoln y Jordan comprenden que tienen que luchar por sobrevivir por todos los medios posibles…

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No desvelaremos el final porque hemos comentado suficiente para poder reflexionar: ¿Veis factible que una corporación privada – ayudada o no por el sector público – se dedicase a la fabricación – y posterior eliminación – indiscriminada de clones vendiendo ese mensaje de “alargar la vida 60 o 70 años”?. Y, ¿qué ocurre con el que no se lo puede costear? Vamos, con los de “a pie”… como en La Purga, ¿no? Hala, a fastidiarse si no te ha tocado el Euromillón esta semana, ¡majo! ¡Te quedas sin clon! Uy, es casi un pareado. ¡No ha sido adrede! 😛

Realmente, ¿estaríamos dispuestos a cualquier cosa – léase a pagar por otra persona “real”, que vive, siente y padece, quitarle el órgano que necesitemos y luego vivir sabiendo lo que sucede –por alargar nuestras vidas más años – caso que fuese real lo prometido, claro -?

En fin, estamos seguros que se os ocurren más preguntas para reflexionar, así que si os animáis os esperamos en los comentarios. ¡Alto! ¡No os vayáis! También hay hueco en los comments para quien se anime a responderlas 😉

¡Hasta la próxima, cafeteros cinéfilos!

 

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